Shin Haneji, Hajime Haneji y Edward M. Peters

El sargazo tratado como residuo sólido es causal de problemas tales como la emanación de gas metano al confinarlo en tiraderos de basura y rellenos sanitarios; por su capacidad de bioabsorción, la generación de lixiviados ácidos debido a su afinidad a acumular compuestos sulfurados; así como emanaciones de arsénico y metales pesados tóxicos.

Contribuye a emitir gases de efecto invernadero con efectos más graves en comparación al dióxido de carbono; afecta la capa freática bajo los sitios de disposición final, acidificando y contaminando con arsénico y metales pesados; además, es una amenaza para futuros hundimientos de terreno, ya que las formaciones geológicas de la península de Yucatán están constituidas por capas kársticas.

La reacción ácido-álcali entre el ácido sulfhídrico que se genera durante la descomposición del sargazo y los carbonatos de calcio de las formaciones kársticas, inducirían la dilución de las últimas.

La figura 1 muestra la actual situación del manejo del sargazo recolectado junto con los residuos municipales en el Estado de Quintana Roo.

Actualmente, la Secretaría de Marina (Semar) recolecta sargazo en la zona litoral mediante balsas sargaceras; simultáneamente, los administradores de hoteles y los organismos municipales realizan recolección, transporte y disposición final del sargazo.

Eventualmente, grupos de voluntarios se unen a estas faenas organizadas por el gobierno del estado de Quintana Roo y los municipios de la Riviera Maya.

El sargazo recolectado se dispone generalmente en tiraderos controlados y rellenos sanitarios administrados por las respectivas municipalidades, con las consecuencias mencionadas.

Ante esta situación, proponemos la introducción de dos sistemas de tratamiento de residuos, con dosificación controlada de sargazo, mediante la introducción de una economía circular en Quintana Roo.

En forma paralela, otro sistema para el aprovechamiento del sargazo como materia prima para la fabricación de plásticos biodegradables; así como la extracción y refinación de sus constituyentes, tales como el polisacárido conocido como fucoidán y los alginatos, todos con aplicaciones en la industria de farmacéutica y alimentaria.

Primer sistema: incineración de residuos combustibles con generación de energía eléctrica bajo las especificaciones de las guías BAT (mejores técnicas disponibles, en Inglés) de la Unión Europea.

Este sistema trataría a todos los residuos combustibles que manejan los municipios del estado de Quintana Roo junto con el sargazo recolectado, proporcionalmente a la dosificación permisible.

Segundo sistema: de producción de biogás, también con generación de energía eléctrica bajo las especificaciones de las guías BAT.

La producción del biogás se realizaría de modo conjunto con los lodos que se desechan en las plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR), residuos orgánicos de las actividades agropecuarias e industria alimentaria. Como en el primer sistema, se procesará al sargazo dosificado a tasas permisibles.

Tercer sistema: Aprovechamiento del sargazo como materia prima. Es posible fabricar plásticos biodegradables mediante la mezcla de sargazo con celulosa y almidón, obteniéndose pellets con diferentes periodos de degradación.

Asimismo, existen desarrollos para la producción del fucoidán cuyas investigaciones como medicamento oncológico se encuentran muy avanzadas. También se desarrolla la separación y refinación de diversas formas de alginatos con aplicaciones en la industria alimentaria y farmacéutica.

La figura 2 muestra los sistemas propuestos con los posibles actores en concordancia con las jurisdicciones pertinentes.

Al generar electricidad en los primeros dos sistemas propuestos, creemos adecuado que tanto las plantas de incineración y la de producción del biogás sean operadas por una institución como la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

La electricidad generada podría ser “inyectada” a la red de suministro del estado y eventualmente utilizada en el sistema del Tren Maya, si se opta por trenes eléctricos.

Estos sistemas de generación eléctrica dependen del suministro de los residuos que son sus “combustibles”. La Semar deberá recolectar sargazo en los litorales y entregarlo al estado de Quintana Roo, que deberá transportarlos a las plantas de CFE, ya que es conveniente tratar estos residuos de sargazo como residuos de manejo especial, en aplicación a las leyes federales y estatales en materia del manejo de residuos sólidos.

Simultáneamente, la oficina de la Zofemat (Zona Federal Marítimo Terrestre) que se encarga de la recolección del sargazo en las playas, contará con la opción de entregarlo también a CFE para su “termovalorización”.

Las alcaldías pudieran entregar sus residuos municipales combustibles al primer sistema de incineración –luego de una enmienda a la ley estatal de manejo de residuos permitiendo su tratamiento mediante incineración.

Ello evitaría su confinamiento en sitios de disposición final y del mismo modo que el sargazo, sería materia de termovalorización.

En cuanto al segundo sistema, una asociación público-privada, recibiría las entregas de los residuos orgánicos que involucra a los sectores agropecuario, industria alimentaria, y los administradores de PTAR.

En los meses de arribazón de sargazo a la costa, tanto Semar como Zofemat tendrán sus sendas funciones recolectando y transportando los bultos de sargazo a la planta de biogás.

Se sugiere que este sistema sea diseñado en forma coordinada con los administradores del programa Sembrando Vida, dado que los residuos orgánicos que generarían tanto la industria de las frutas como la forestal, también podrán ser materia de valorización energética.

Estos dos sistemas propuestos de generación de energía operarían de modo continuo, independientemente de la existencia del sargazo. No obstante, serán instalaciones que servirán para contribuir a solucionar los problemas que ocasiona el sargazo.

El tercer sistema operaría dependiendo de la existencia del sargazo, obligando a la necesidad de crear un esquema que permita su viabilidad económica.

Siendo los actores inversionistas del sector privado, requerirán apoyos tanto para los gastos de inversión del proyecto y sus consecuentes gastos de operación. Para la inversión sería pertinente otorgar créditos de instituciones financieras de cooperación, avalados con garantías del gobierno estatal, y para la operación un mecanismo público-privado estableciendo un precio social para el suministro del sargazo por parte de Semar o el estado de Quintana Roo.

La figura 3 muestra una visión de esta propuesta de economía circular desarrollándose en forma estrecha con el proyecto Tren Maya, si se opta por trenes eléctricos.

Sobre el particular se encuentra disponible una presentación en video que se preparó para la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) que puede ser apreciado en el sitio de Vimeo https://vimeo.com/manage/videos/775976551.

El esquema aquí propuesto de economía circular para contribuir a mitigar la problemática de sargazo en el Caribe mexicano es armónico con el modelo pentahélice que propone el gobierno federal de México a través de Conacyt, ya que se trata de una propuesta de innovación tecnológica que incluye a los actores de las cinco hélices o esferas: gobierno, industria, academia, sociedad y ambiente, necesarias para incidir, no solo en la atención del problema, sino en el desarrollo sustentable de la región.

Shin Haneji
JDS Ecosofía SA de CV
Hajime Haneji
Musashino University, Graduate School of Environmental Sciences
Edward M. Peters
Consorcio de Investigación del Golfo de México, CIGoM
Correo-e: edpeters@cigom.org